lunes, 15 de agosto de 2011

4 de julio

Este ha sido el único 4 de julio que vamos a pasar en Estados Unidos. El año pasado llegué unos días más tarde y el próximo ya nos habremos vuelto a España. Así que este año hemos decidido celebrarlo  al más puro estilo americano.
Para ello nada mejor que pasar el fin de semana en una cabaña en el lago Tahoe y, como siempre, en buena compañía.

La última vez que estuvimos en Tahoe, a finales de mayo, cayó una nevada tremenda y no pudimos hacer muchas cosillas, así que esta vez hemos aprovechado para hacer turismo y, sobretodo, para ir a la playa.





Pero parece que media California pensó lo mismo que nosotros y, la verdad, ha sido como ir a Gandia en agosto. Todo muy bonito pero muy lleno, muy caro y muy difícil aparcar. Con todo, la experiencia ha valido la pena ya que hemos disfrutado de unos auténticos fuegos artirficiales del 4 de julio. Os dejo un pequeño video.

domingo, 10 de julio de 2011

Última parada: L.A.

Siempre quise ir a L.A., decía Loquillo, así que para darle un poco de envida nos llevamos a Julia y a Vicent a disfrutar de un par de días en esta mítica ciudad. Y digo bien porque Los Ángeles es, ante todo, un mito.


Gracias al cine hemos idealizado la ciudad de Los Ángeles como un lugar mágico, donde todo es posible, donde la magia del cine puede hacer realidad cualquier sueño, sobretodo el sueño americano: llegar y triunfar. Pero en realidad L.A. es una ciudad bastante decadente, con muchos barrios pobres, con muchos sin techo, con calles sucias y grises. Pero claro, nos han vendido Hollywood, Beverly Hills, Bel Air... donde hay gente que vive muy bien.

Con todo, si uno quiere dejarse llevar hay muchos sitios interesantes que descubrir como el Museo de Ghetty, el muelle de la Playa de Santa Mónica (donde empieza la famosa ruta 66) o un tour por los estudios de cine donde, por unas horas, puedes soñar que formas parte de la tripulación del Apolo XIII o sentirte Steven Spielberg.



Sin city - episodio segundo

Después de pasar unos días descansando en casa a la vuelta de San Francisco, y tras visitar los parques de Yosemite y Sequoia, nos embarcamos en un curioso viaje rumbo a la fabulosa ciudad de Las Vegas.


Tras siete horas de viaje atravesando el desierto de Mojave (sí, ese desierto de las películas llenos de cáctus, coyotes y buitres), tras soportar las retenciones en la única carretera de un sólo carril que lleva a la ciudad del pecado, y tras soportar temperaturas de casi 40 grados dentro del coche... ¡¡Llegamos a Las Vegas!!

La ciudad nos recibió de día, espectacular, como siempre, con esas moles de hormigón gigantes que abarrotan ambas aceras del strip. Con todo, ésta es una ciudad para vivirla de noche, así que tras una pequeña siesta nos lanzamos a disfrutar de los neones de la ciudad del pecado.



El París, el Venetian, el Caessar's Palace, el New York New York... Una serie interminable de hoteles que más que hoteles parecen parques temáticos. Cada uno de ellos cuenta con un espectáculo gratuito para los turistas: las fuentes del Bellagio, el volcán del Miraga, los piratas del Treasure Island... todos ellos bastante recomendables si no quieres pagar los aproximadamente 100 dólares de media que cuestan los espectáculos residentes como los del Circo del Sol o los conciertos de Celine Dion.

viernes, 17 de junio de 2011

El viaje de Vicent i Júlia

Allá por el mes de diciembre del año pasado mi hermano decidió visitarme, pero los queridos amigos del gremio de controladores aéreos decidieron ponerse en huelga en esas fechas, de modo que el vuelo en el que venía mi hermano fue cancelado y él nunca llegó a este país.
Medio año más tarde, y acompañado por Julia, nuestra tía, se ha vuelto a embarcar en la aventura de cruzar el charco y todo Estados Unidos para llegar a la maravillosa ciudad de Hanford.
Y aquí está... Pero empecemos por el principio...

PRIMERA PARADA: SAN FRANCISCO

Solo hemos tenido dos días para visitar esta mítica ciudad, pero creo que los hemos aprovechado bastante.




Además de recorrer los lugares turísticos por excelencia como las Painted Ladies o la Cárcel de Alcatraz, y monumentos emblemáticos como el Golden Gate (arriba), hemos asistido a uno de los rituales más típicamente americanos... un partido de béisbol...


En este caso los Giants de San Francisco contra los Reds de Cincinnati. Por si tenéis curiosidad os diré que los Giants ganaron 4 a 2.

martes, 31 de mayo de 2011

Lago Tahoe

Situado a casi 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, el Lago Tahoe es el lago alpino más elevado de todo el país. Esto quiere decir, entre otras cosas, que la temperatura nunca será la adecuada para bañarse en sus transparentes aguas, y que más bien hay que ir pensando en actividades alternativas.

Nosotros visitamos Tahoe a finales de mayo, para el puente del Memorial Day y la temperatura no subió de los 5 grados centígrados en todo el fin de semana.

Llegar a Tahoe ya fue una aventura en sí misma ya que las carreteras estaban cortadas por una tormenta de nieve y tuvimos que hacer noche a medio camino, en un pequeño pueblo llamado Nevada City que bien merece una visita. Al día siguiente emprendimos finalmente la marcha para llegar al lago.

La verdad es que tuvimos suerte y encontramos una cabaña estupenda situada en primera línea, con acceso directo a la playa. Esta es la maravillosa vista que teníamos del lago desde el balcón de la habitación.
Con todo lo más chocante fue que a las pocas horas de llegar empezó a nevar... Y nevó y nevó durante dos días hasta que la vista desde la ventana se tiñó de blanco. Por cierto, ya disculparéis que no saliera a la terraza a tomar la foto pero es que hacía un frío tremendo.
Con todo, la visita mereció la pena y nos ha dejado imágenes tan bonitas como estas...

Sand Harbor
Emerald Bay

Kings Beach


miércoles, 18 de mayo de 2011

Ketchikan o la ciudad de los Totems

Ketchikan ha sido la parada más comercial de nuestro viaje. Es la típica ciudad donde los cruceros paran para que gastes dinero. Hay una tienda cada dos pasos, guías pirata vendiéndote excursiones en cada esquina y todo tipo de pseudo-atracciones turísticas que cuestan un ojo de la cara. Por todo ello, decidimos no hacer ninguna de ellas y visitar la ciudad a nuestro ritmo.

Lo primero que nos llamó la atención fue la cantidad de totems que hay repartidos por toda la ciudad. La mayoría de ellos están elaborados a partir de troncos de cedro y representan figuras de animales. Por lo que pudimos leer se erigieron en honor a los diferentes jefes o guerreros de las tribus locales. Cada uno de estos jefes era asociado a un tipo de animal por las virtudes y cuálidades de este. Dicho animal era tallado en la parte superior del totem y se creía que protegía a toda la tribu, de manera de todos los miembros de ella se "contagiaban" de las cualidades de ese animal.




Pero también encontramos otras curiosidades menos políticamente correctas pero tan antiguas como los propios totems.


Esta foto corresponde a Creek Street, la calle de los prostíbulos de Ketchikan. Hay que tener en cuenta que hace unos 100 años, cuando se desató la fiebre del oro, este fue uno de esos lugares a los que la gente acudió en busca el preciado metal. La multiplicación de la población hizo que proliferaran este tipo de locales.



De todos modos tampoco es que sea sorprendente encontrar prostitutas en una ciudad de Alaska. Lo que realmente nos llamó la atención fue que existía un sendero para que los hombres casados pudieran llegar, sin ser vistos, a este callejón. ¡Si es que listillos los hay en todas partes!!

martes, 17 de mayo de 2011

Skagway y la fiebre del oro

Skagway es ese tipo de pueblo que te viene a la mente cuando piensas en Alaska. Caminando por sus aceras esperas ver salir al Doctor de la serie de cualquier casita de madera. Tiene esa atmósfera gris, ese color sepia, esa sensación de frío... que contrasta con lo amable de sus gentes.


Durante el invierno tiene tan sólo 600 habitantes. No quiero ni pensar el frío que pasan por estas latitudes. Pero en verano la población puede llegar a los 10.000 contando con los turistas que llegan en los cruceros.
Nos llamó mucho la atención lo enfocados al turismo que están. Si en invierno la única tienda que abre es el supermercado, durante el verano abren sus puertas más de 30 negocios de suvenirs, artículos de piel y joyerías. Esto último no lo entendía hasta que me dijeron que en Alaska no se pagan casi impuestos, así que mucha gente aprovecha para comprar aquí objetos de lujo como diamantes o abrigos de visón.


Pero si por algo es conocida esta ciudad es porque fue uno de los destinos favoritos de los buscadores de oro, allá por el año 1900. Fueron tantos los que vinieron que llegaron a construir un tren que llegaba desde el propio pueblo hasta la cima del Sumit, donde se decía que estaban las minas, para poder transportar a tantos buscadores de fortunas.



Hoy en día esa ruta se conserva y por un módico precio (como todo en Alaska) puedes recorrer en un tren antiguo esa misma vía y llegar hasta la frontera con el Canadá